He llegado a un punto en mi vida en el que, más que mirar hacia atrás, prefiero enfocarme en el presente y en lo que está por venir. No siempre ha sido fácil. He tenido días en los que las adversidades parecían interminables y los fracasos más grandes que mis ganas de seguir. Pero si algo he aprendido en este camino es que no importa cuán oscuro se vea el túnel: siempre hay una luz esperando al final.
Hoy, decido empezar algo nuevo. No es solo un proyecto; es un compromiso conmigo mismo. Es un recordatorio de que no me he rendido, de que cada caída ha sido una lección y cada tropiezo una oportunidad para ser más fuerte. Es mi forma de demostrarme que puedo seguir adelante, sin importar las circunstancias.
Este nuevo capítulo no está escrito con grandes promesas, sino con pequeños pasos. Es un espacio donde quiero compartir no solo lo que he aprendido, sino lo que sigo descubriendo sobre la vida, sobre mí mismo y sobre el mundo que nos rodea. Porque creo que en cada experiencia, por más pequeña que parezca, hay algo que podemos llevarnos para crecer.
No me considero un ejemplo perfecto; soy alguien que ha cometido errores, que ha tenido días en los que ha querido renunciar. Pero aquí estoy, escribiendo estas palabras, como prueba de que todavía hay mucho por hacer y mucho por compartir.
A todos los que lean esto, gracias por acompañarme en este proceso. Mi intención no es enseñarte qué hacer ni cómo vivir, sino mostrarte que, incluso cuando las cosas parecen ir en contra, siempre hay un camino por recorrer.
Hoy elijo no rendirme. Hoy elijo
Comentarios
Publicar un comentario